todo se parece a algo 

Irma Álvarez-Laviada, L21. 



A una forma rectangular de color azul le sigue, en una hilera perfecta, su homóloga en rojo, la misma forma en amarillo, y finalmente en negro. Este último rectángulo oscuro es como un punto al final de una frase. Una pausa. Es innegable el parecido entre ellas, pero no son exactamente iguales. Se trata de un ejercicio de repetición a nivel formal que, sin embargo, acoge la variación de los colores primarios, los cuales quedan convertidos en las palabras a partir de las cuales se configura el texto de esta nueva exposición de Irma Álvarez-Laviada. En “Todo se parece a algo”, las mismas palabras de bordes geométricos en distintas combinaciones componen sus muestrarios sin título y las dos composiciones en rojo, azul y amarillo sobre negro que presentan ecos de una estética constructivista.


A estos procesos de configuración y reconfiguración del texto a partir de la forma y el color, contribuye también el empleo de materiales vinculados al diseño y a la arquitectura, que acentúan la idea de serialidad y repetición otorgando a algunos de los trabajos incluidos en la exposición un aspecto industrial. No obstante, con el cambio de contexto, dichos materiales adquieren nuevas capas de significado, tal como ella apunta:


“El objetivo es ahondar en las posibilidades de diálogo, y también de conflicto, que los diferentes campos semánticos inherentes a ciertos materiales ponen de manifiesto cuando son extrapolados al ámbito artístico. De qué manera esa carga semántica del material, que sigue operando en él, se abre a una posible inversión, a través de nuevas formalizaciones, no con la intención de hacerla desaparecer sino más bien extendiéndola a una re-articulación que permita constituir, disponer otros significados desde el campo de la creación.”1


Esta reflexión acerca de la repetición de las formas y la extrapolación semántica de los materiales establece una relación interesante con el concepto de iterabilidad, que fue definido por Jacques Derrida como uno de los rasgos fundamentales de la escritura. Iterable sería aquello que es esencialmente repetible, es decir, insertable en otras series y en otros contextos. Su raíz procede del sánscrito ítara2, que significa otro, lo que sugiere que en cada gesto de repetición palpita también la posibilidad de la diferencia. Esta cadena semiótica de repeticiones y diferencias es potencialmente infinita… En el trabajo reciente de Irma Álvarez-Laviada las formas se encuentran también en un proceso de iterabilidad, como eslabones de esa cadena que el cambio mantiene unida: siempre son otras y las mismas. Establecen entre ellas relaciones de parentesco lejano, ecos variables y similitudes no idénticas. Al fin y al cabo, todo se parece a algo.

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1. Irma Álvarez-Laviada. Entrevista no publicada con la artista. Abril de 2021.
2. Derrida, Jacques. “Firma, acontecimiento, contexto” (1971). En Márgenes de la filosofía. Madrid: Cátedra, 1998. 347-372. Pág. 356.








Fotografías:Lúa Oliver, cortesía de L21.